Los vinos argentinos

Argentina se ha convertido en uno de los grandes éxitos del vino del siglo XXI. Los argentinos han estado en ello durante cientos de años, y la selección de vinos argentinos que presentan hoy es la mejor de todos los tiempos. Gracias a su clima continental, escasas precipitaciones y abundante agua subterránea; a la variedad de viñedos incluyendo unas espectaculares parcelas de gran altitud y suelos jóvenes pobres en materia orgánica, Argentina tiene todas las de ganar para producir vinos de calidad reconocidos mundialmente.
¿Qué diferencia a Argentina y sus vinos?

Argentina es un país relativamente grande dominado por las montañas de los Andes que se extienden de norte a sur formando la columna vertebral occidental del país, al mismo tiempo que ofrece una gran diversidad de emplazamientos para los productores de uva. Los viñedos de la nación se encuentran entre 30 y 40 grados de latitud sur, al igual que los fantásticos viñedos de Sudáfrica, Australia, Chile y la Isla Norte de Nueva Zelanda.
El vino argentino de norte a sur

Siendo el panorama vitivinícola de Argentina complejo con muchas denominaciones pequeñas, los viñedos se pueden agrupar generalmente en tres categorías: Norte, Cuyo y Patagonia.
En el norte, donde se encuentra la ciudad de Salta y la denominación Cafayate, región cuyos vinos tintos clásicos llevan la batuta. Aunque los viñedos son de altitud elevada (llegando a más de 10.000 pies de altura), extraordinariamente los vinos de Torrontés elegantes y perfumados son de los mejores vinos de la región.

En Cuyo, localizado alrededor de Mendoza, puedes encontrar las regiones más secas de Argentina, regiones con nombres familiares como Pedernal, Valle de Uco y Luján. Este es el corazón de la industria del vino en Argentina, tanto a nivel cuantitativo como cualitativo, y aquí es donde se expresa mejor la variedad Malbec
Más al sur se encuentra la Patagonia con temperaturas bajas y con largos días de sol en verano, lo que lo convierte en un hogar ideal para las variedades de clima frío como la Pinot Noir y la Sauvignon Blanc.


Un poco de historia sobre los vinos argentinos

Aunque uno pueda seguir la pista del vino de los primeros misioneros cristianos que llegaron a Argentina, cosa que de hecho la variedad Torrontés podría también, la cultura del vino llegó a Argentina con la gran afluencia de colonos europeos que llegaron en el siglo XIX.
Un punto de inflexión para la industria vitivinícola argentina se produjo con el establecimiento de la primera Escuela de Agricultura nacional en 1853. El francés Michel Aimé Pouget fue nombrado director fundador de la escuela y volvió a su tierra natal en busca de un poco de inspiración vitivinícola; introduciendo variedades francesas en la agricultura vinícola argentina.

Los viñedos de Argentina en la actualidad

Aunque los viñedos argentinos tuvieron un comienzo relativamente lento, se expandieron rápidamente por toda Argentina creciendo de apenas unas 5.000 hectáreas en 1873 a más de 500.000 a finales de siglo. Por supuesto, la mayoría de estos viñedos se utilizaron para producir vinos sencillos ya que eran un elemento vital en las últimas décadas del siglo XX. En 1970, el vino comenzó a decaer en Argentina, llegando al desarraigo del 36% de los viñedos de la nación entre 1982 y 1992. Afortunadamente los argentinos, gracias a su perspicacia mantuvieron los mejores viñedos del país. Estos viñedos históricos sirvieron como fuente para la revolución en calidad que llevó a la industria vitivinícola de Argentina en el siglo XXI a reemplazar la cantidad por la calidad siendo ésta la nueva fuerza impulsora de la producción de vino.